Un nuevo Aire de luz
Un nuevo Aire de luz
Aunque muchos no crean en el papel jerarquizador que pueden desempeñar los espacios literarios, es innegable el poder que algunos ejercen en el gremio de escritores. Tal es el caso de Aire de luz, tertulia cuya invitación, ya sea por el interés de promover los más altos valores de la poesía en el ámbito nacional, o por el ojo sagaz de su anfitriona Basilia Papastamatíu, se ha convertido para las poetas en una excelente oportunidad de visualización.
El 2 de noviembre, la luz llegó en los versos de Karel Leyva Ferrer y Liliana Rodríguez Peña. Él, ya familiarizado con el espacio al que ha sido invitado con anterioridad. Ella, por primera vez, pero acostumbrada también a públicos exigentes, consecuencia de su oficio de repentista. Ambos, cultivadores de una lírica, que independientemente de su forma –décima, soneto, verso libre…– logran transmitir emociones y establecer un diálogo que trasciende los límites anquilosados de las definiciones.
Los poetas iniciaron la lectura con estrofas rimadas, herencia de una tradición que día a día se recicla, se consolida, se enriquece. Porque cambian las generaciones y cada descubrimiento comienza a formar parte de una nueva perspectiva que también alcanza a la poesía.
Liliana y Karel compartieron poemas inéditos, de lo más reciente de su producción literaria y comentaron acerca de sus motivaciones a la hora de concebir la poesía escrita e improvisada.
Karel como miembro y vicepresidente del grupo Ala décima hizo un resumen del desempeño de esta agrupación y de toda la labor promocional a través del sitio web que han logrado mantener, por más de diez años, en la preferencia de los cibernautas. Con su voz pausada, el poeta nos regaló esta glosa:
MANDAMIENTOS
No llores más nube de agua
silencia tanta amargura
que toda leche da queso
y toda pena se cura
Simón Díaz
Deja el pecho descubierto
no te importe la borrasca
deja que la luz renazca
desde ese vórtice incierto
deja que silencio yerto
alce la primera fragua
y entre venablo y tatagua
despiértate del estío
Hoy que descubres el frío
no llores mas nube de agua
Pon sobre el fuego manos
haz que la pena sucumba
ante la voz que le alumbra
los sortilegios arcanos
Haz que parezcan cercanos
los hilos de la cordura
donde a fenecer se apura
sin tiempo la cobardía
Está comenzando el día
silencia tanta amargura
Alza los ojos y ve
y no adivines paisajes
que al inventarte dos trajes
no sabes si es sombra o fe
y si no ves nada se
como el que inicia el regreso
rememorando travieso
cada temblor abolido
redescubriendo que hay nido
que toda leche da queso
Existen otras corrientes
y no solo es agua el río
el constante desafío
no es vencer, es la simiente
es que te llamen valiente
por lo que tildan locura
es demostrar que perdura
lo que prefieren desierto
y dar a todos por cierto
que toda pena se cura.
Liliana, por su parte habló del rescate del concurso Portus Patris, que desde hace algunos años, ha tomado nuevamente como sede la ciudad de Puerto Padre, con una amplia participación de los jóvenes escritores de la Asociación Hermanos Saíz.
En la voz de su autora, tomó vida este soneto:
Dale Carnegie
(El éxito es tener lo que quieres.
La felicidad es querer lo que tienes.)
El éxito es un circo. Una parodia
de escasos personajes. Una saga
donde al final el reflector se apaga
y comprendes que el público te odia.
Un laberinto. Un puño. Una salmodia
repetida en la lengua del traidor.
No eres el guionista ni el actor.
No escuchas el final de la rapsodia.
Eres un elemento. Una partícula
compuesta por neutrones y protones.
No hay risas en tus labios. No hay razones
para esta desconfianza tan ridícula.
La vida no es el acto que supones
como el final feliz de la película.
El público joven ayudó a nutrir la sala Federico García Lorca del Centro Dulce María Loynaz: estudiantes de secundaria básica de la escuela de música Manuel Saumell. Caras infantiles, risueñas, curiosas ante la poesía. Fascinadas por la improvisación de Liliana sobre uno de sus pies forzados. Y es que la décima es un dúctil recipiente en el cual se puede verter tanto lo jocoso, lo profundo, lo vernáculo y lo universal.
Fue una tarde de revelaciones y emociones, con un público interesado en la buena poesía e invitados que demuestran a través de su labor, que lo genuino y lo renovador, va más allá de la estructura.
Liliana Rodríguez Peña:
Escritora y repentista. Miembro de la UNEAC y la AHS. Tiene publicado el libro Crepusculares (Premio Iberoamericano Cucalambé 2013, Ed. Sanlope 2014). Como repentista ha sido premiada en el Concurso Nacional de Jóvenes Improvisadores Francisco Pereira, Concurso Nacional de Repentismo Justo Vega y Campeonato Mundial de Pie Forzado. Es la primera mujer cubana ganadora de un concurso nacional de repentismo.
Karel Leyva Ferrer:
Es Licenciado en Enfermería y en Estudios Socioculturales, y graduado de la primera promoción del Curso-Taller Historia y Práctica de la Creación Poética (2004). Su actividad como promotor cultural se extiende por varios años, no solamente en Cuba: Ha visitado Perú e Italia, en programas de difusión de la cultura experimental cubana contemporánea. Por su obra en versos ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Internacional de Poesía Nosside Caribe y el Premio Regino Pedroso.



