¿Es transformadora la actividad artística?
¿Es transformadora la actividad artística?
El teatro ha situado al pensamiento como objeto de transformación, meta a la que aspira todo creador. Para reafirmar tal idea es necesario mencionar la obra Rosa de dos Aromas de Emiliano Carballido, con versión y puesta en escena de Ariel Gil, integrante de la Compañía Teatral Rita Montaner. Con un elenco conformado por actores de la misma compañía, las funciones tuvieron lugar en la Sala Teatro El Sótano, sita en el Vedado. Entre los intérpretes se encuentran: Anabel Suárez y Cinthia Paredes (como Gabriela), además de Elio Pérez y Ariel Gil (como Marlene).
En notas al programa encontramos algunas ideas que pretenden esclarecer cómo debemos apreciar esta propuesta artística: Es verdad, concentración de sentimientos puros y precisos, sin engaños ni vicios. Ejercicio eficaz para conmover al espectador, dejándolo libre para su reflexión sobre la amistad, esa que nace desde las contradicciones humanas. Porque vale más que cualquier compromiso. Aceptándose cada quien desde lo que es, cómo es, y por qué es. Esto es cierto. Sin embargo, para estimular cambios en el medio circundante debemos modificar algunos aspectos que conforman nuestra personalidad, por supuesto, a nivel individual. Por lo tanto, cuando hablamos de que el teatro transforma la realidad, nos referimos a que el teatro incide de manera directa sobre hábitos, creencias, concepciones del mundo y necesidades, algo de lo tenemos noticia gracias a lo que el individuo relata vinculado a sus vivencias y pensamiento. Es decir, la creación escénica influye indirectamente sobre el contexto, es el sujeto con su comportamiento quien lo hace. En resumen, no es que con una o varias puestas en escena logremos cambiar la mentalidad de las personas, de lo que se trata es de hacer énfasis en determinados elementos para que quizás en el futuro esto pueda materializarse en un cambio a nivel psicológico. En esa dirección está Rosa de dos Aromas, la cual aborda temáticas vitales para los seres humanos que tiene un impacto directo en su cotidianeidad, como son: las relaciones de pareja, las relaciones bisexuales, el necesario equilibrio que debemos tener entre los factores materiales y el bienestar emocional y calidad de vida, y los conflictos intergeneracionales.
La obra está compuesta por varios relatos subyacentes. Ahora bien, la historia principal es desarrollada sobre la base de la infidelidad del esposo de Gabriela. A partir de aquí el director nos muestra una cadena de sucesos que en su conjunto forman la narración. El diseño de iluminación otorga cierto dramatismo a la historia principal, algo que se enfatiza por medio del contraste entre luces y sombras. El diseño escenográfico está en función acción dramática, las acciones físicas y reacciones emocionales de los intérpretes. Las actuaciones resultan orgánicas y sincronizadas, respetándose las pausas y transiciones imprescindibles para que el público decodifique el mensaje artístico. El vestuario, peluquería y maquillaje permiten una caracterización más profunda de los personajes. La música por su parte, brinda un ritmo y cadencia específica al montaje teatral. En síntesis, todos los elementos que conforman la puesta en escena apoyan el propósito e intención artística.
Sin lugar a dudas, el arte proporciona al individuo calidad de vida. Nos confirma además, que el desarrollo científico y tecnológico no es sinónimo de involución en cuanto al bienestar emocional. La creación escénica contribuye a estimular una modificación en algunos aspectos que integran el pensamiento. La interacción con el medio circundante nos llevan a asumir posiciones éticas, artísticas, filosóficas y políticas, que se expresan de modo implícito o explícito, en los comportamientos que asumen las personas que participan en la toma de decisiones de la nación. Debemos terminar diciendo entonces, que es innegable el carácter transformador de la actividad artística.



