Raúl Ferrer: un maestro y poeta especial

Raúl Ferrer: un maestro y poeta especial

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Medios audiovisuales y radio, Tony Lechuga, Raúl Ferrer, sala Villena, Productora Octavio Cortázar
  • Raúl Ferrer fue un hombre especial, un maestro inolvidable. Fotos: Héctor Navarro.
    Raúl Ferrer fue un hombre especial, un maestro inolvidable. Fotos: Héctor Navarro.
  • Raúl Ferrer fue un hombre especial, un maestro inolvidable. Fotos: Héctor Navarro.
    Raúl Ferrer fue un hombre especial, un maestro inolvidable. Fotos: Héctor Navarro.
  • Raúl Ferrer fue un hombre especial, un maestro inolvidable. Fotos: Héctor Navarro.
    Raúl Ferrer fue un hombre especial, un maestro inolvidable. Fotos: Héctor Navarro.

El documental sobre la vida del destacado pedagogo y poeta Raúl Ferrer se estrenó hoy en la sala Villena de la UNEAC bajo la dirección de Tony Lechuga y la Productora Octavio Cortázar. Su realizador —quien presentó primeramente a su equipo técnico que constituyó una pieza fundamental para la ejecución de este audiovisual—  comentó al respecto: “Fue un placer inmenso para mí hacer este documental (…) era un hombre capaz de llenar de amor a cualquier persona”.

Raúl Ferrer nace el 4 de mayo de 1915 en Las Villas con la poesía y la lírica a su favor. Más tarde, el arte de enseñar se sumaría como otras de sus habilidades. Fue el educador más destacado del siglo XX. Sus aportes a la enseñanza abarcan desde el nivel elemental hasta programas para personas de la tercera edad, así como la didáctica que utilizaba en sus métodos. Un maestro que ha dejado su impronta en quienes los conocieron.

Comenzó desde joven como profesor junto a Onelio Jorge Cardoso en el Central Narciso y según cuentan sus alumnos cuando alguien no asistía al colegio, él se montaba en una bicicleta para ir a buscarlos. “Había que ir a la escuela”, declaró Victoria Carbó, una de sus alumnas.

Para Ferrer sus clases constituían una prioridad, mezclaba poesía y ritmo, y así los estudiantes aprendían mejor todos los contenidos. De cualquier situación se las ingeniaba para crear una décima en su mente e inmortalizar una lección. Tenía la dicha de cautivar a sus alumnos. “Yo le veía como un padre”, expresó Roberto Carrillo.

En la Campaña de Alfabetización desempeñó un papel primordial, pues realizó múltiples actividades en las que conoció alfabetizadores de todo el país y brindó siempre  mensajes alentadores a través de su lírica, defensora de causas sociales.  Su gran capacidad de comunicación lo convirtieron en símbolo de esta campaña. Posteriormente asume el cargo de Viceministro en la Dirección de Educación para Adultos, donde realizó una intensa tarea en la confección de programas, libros y métodos para las personas de la tercera edad. En 1981 fue designado Consejero Cultural en la Embajada Cubana en la URSS.

Figura principal en la Campaña Nacional de la Lectura en 1985 y, según manifiestan los trabajaron con él, tenía ese don especial para enamorar a la gente. Su personalidad era el portavoz de causas ilustres.  

Resulta necesario el rescate de sus métodos y su didáctica en las escuelas formadoras de profesores como bien declaró Gilberto García, presidente de la Asociación de Pedagogos de Cuba.

Existe gran humanismo en toda su obra. Sus enseñanzas han quedado grabadas en la mente de sus alumnos como verdaderas lecciones de vida, esas que nunca se olvidan a pesar de los años y siempre son objeto de gratos recuerdos. Sin dudas, fue un hombre especial, un maestro inolvidable.